Aléjate del carrito de los helados

Pocas cosas hay tan intrínsecamente ligadas a la nostalgia de la infancia y al alivio del verano como el tintineo del camión de los helados. Sin embargo, en manos de Eli Roth, el maestro contemporáneo del g涉e y el terror visceral, lo cotidiano siempre encuentra una vía rápida hacia la pesadilla. La campaña promocional de su próximo y esperado largometraje, «El Heladero: Dulce sabor a muerte» (Ice Cream Man, 2026), ha dado su pistoletazo de salida definitivo con el lanzamiento de sus primeros pósters oficiales. Unas imágenes que no solo actúan como carta de presentación estética, sino como una retorcida declaración de intenciones sobre lo que nos espera en los cines este mes de septiembre.

Las piezas gráficas, distribuidas por Diamond Films, capturan a la perfección la esencia de la película: ese perturbador contraste entre la iconografía pop más colorida y el horror absoluto. Lejos de la sobriedad oscura a la que recurre el cine de terror actual, la propuesta visual de estos carteles juega con la saturación y la ironía, presentándonos la fachada idílica de un pueblo vacacional que está a punto de pudrirse desde las raíces. La sutileza no es el fuerte de Roth, y estos pósters lo demuestran al sembrar la paranoia sobre algo tan inocente como un dulce barquillo, anticipando la maldición que convertirá a los niños de la localidad en maníacos homicidas. la nueva y explosiva propuesta que mezcla humor negro, violencia desatada y un giro inesperado sobre la inocencia infantil. Porque, seamos sinceros, los niños no siempre son tan buenos como parecen.

Este primer vistazo no solo eleva las expectativas para el debut de Horror Section —el nuevo sello del director dedicado en exclusiva al género—, sino que abre el debate sobre los límites del humor negro y el terror psicológico en su filmografía. A continuación, desglosamos al detalle la simbología oculta en este material promocional, el peso de Ari Millen asumiendo el rol del retorcido heladero, y por qué esta propuesta promete refrescar la taquilla manchándola de sangre.

Lo que comienza siendo un verano idílico en un pequeño y tranquilo pueblo vacacional, se convierte en una auténtica pesadilla cuando los más pequeños comienzan a mostrar instintos asesinos y deseos insaciables por acabar con todos los adultos. El culpable: EL SEÑOR DE LOS HELADOS. Son víctimas de una curiosa maldición provocada por los helados que comen que afecta a todos, menos a tres niños que tendrán que intentar escapar y salvar a todo el pueblo.

El director y guionista Eli Roth (Hostel, Black Friday), que debutó con su éxito La cabaña sangrienta en el Festival de Toronto, ahora nos propone un giro a las historias sobre padres e hijos para narrar qué puede ocurrir cuando lo que parece ser algo inocente y sin preocupaciones —un helado en mitad de un caluroso verano— se puede convertir en tu peor pesadilla.