Resumen
En la periferia obrera del Bilbao de finales de los 80, un equipo infantil de gimnasia rítmica tiene la oportunidad de participar en un campeonato en Berlín. Ante la imposibilidad de que las madres acompañen a sus hijas, la tarea recaerá en los padres, que no parecen muy interesados en el viaje, ni en ese deporte, ni incluso en sus propias hijas.
Como han cambiado las cosas
Los Aitas es una comedia que, a través de una road movie, explora las relaciones familiares y los desafíos de la paternidad. Ambientada en los años 80, la historia sigue a (Quim Gutiérrez), (Juan Diego Botto), ( Iñaki Ardanaz) y (Mikel Losada) son un grupo de amigos que se ven obligados a emprender un viaje juntos acampañando a sus hijas a Berlin a un campeonato de Gimnasia Ritmica, mientras el grupo lidia con los retos y la incertidumbre que rodean su entrada en la paternidad. Juntos, atraviesan diversos paisajes y situaciones cómicas, al mismo tiempo que se enfrentan a la evolución de sus relaciones y al reto de ser padres en una sociedad en cambio. A lo largo del viaje, el grupo de personajes se cuestionan sus vidas, sus miedos y sus aspiraciones, mientras buscan respuestas en medio de la comedia y el caos.
Borja Cobeaga entrega una dirección fresca y llena de nostalgia de los años 80
Borja Cobeaga, conocido por su habilidad para combinar el humor con la reflexión social, encuentra un terreno fértil en Los Aitas. La película no solo está llena de situaciones cómicas y momentos de hilaridad, sino que también logra capturar el espíritu de los años 80 con gran eficacia. Desde la música hasta los trajes y la ambientación, la producción hace un trabajo notable al sumergir al espectador en la década de los 80 sin caer en clichés forzados. La estética retro es una de las cartas más fuertes de la película, con un enfoque en la nostalgia que resuena en los más jóvenes y en aquellos que vivieron esa época.
La dirección de Cobeaga también se destaca en la forma en que maneja la comedia de situaciones y las interacciones entre los personajes. El viaje en carretera que emprenden los protagonistas no solo sirve como vehículo para momentos cómicos, sino también para una profunda reflexión sobre la paternidad, la amistad y el paso del tiempo. Si bien la película tiene un tono ligero y accesible, hay momentos que dan espacio a una reflexión más profunda sobre cómo las relaciones cambian con la madurez y la responsabilidad.
Quim Gutiérrez y Juan Diego Botto aportan química y complicidad en sus roles
La película se beneficia enormemente de la química entre Quim Gutiérrez y Juan Diego Botto, quienes interpretan a los dos amigos con diferentes visiones de la vida y la paternidad. Ambos actores logran ofrecer personajes que, aunque cómicos y carismáticos, también son emocionalmente complejos.
Gutiérrez, quien interpreta a Manolo, se encarga de aportar la frescura y el desparpajo del que aún no ha llegado a comprender lo que significa ser padre. Su personaje es más inmaduro y de cierta forma escéptico de los cambios que la paternidad trae consigo. Mientras tanto, Juan Diego Botto, como Ángel, aporta una seriedad y responsabilidad al grupo, aunque sin perder su toque cómico. La relación entre ambos personajes es fundamental para el desarrollo de la película, no solo por su interacción cómica sino por cómo se equilibran mutuamente en su visión de la vida y la paternidad.
La comedia fluye con naturalidad, pero algunas situaciones caen en lo predecible
Uno de los puntos más destacados de Los Aitas es su capacidad para mezclar la comedia con la reflexión. Las situaciones cómicas surgen de manera natural y están muy bien construidas. Las interacciones entre los personajes, los contratiempos del viaje y las conversaciones entre Quim Gutierrez y Juan Diego Botto son divertidas sin ser forzadas, y se sienten genuinas.
Sin embargo, a pesar de su frescura en muchas escenas, hay momentos en los que la película recurre a lo predecible en cuanto a los tropes de la road movie. Algunos de los obstáculos que enfrentan los personajes durante el viaje parecen seguir una estructura bastante clásica, lo que puede restar algo de impacto a la película. Aunque no se pierde la diversión general, en ciertos puntos parece que Los Aitas se recuesta un poco demasiado en situaciones familiares de las que el género ya está bastante acostumbrado.
La temática de la paternidad como eje central, pero con un tono ligero
A pesar de estar envuelta en un tono ligero y cómico, Los Aitas aborda de manera efectiva la paternidad desde una perspectiva honesta. No busca pintar la paternidad como algo idílico o perfecto, sino que muestra las dudas, miedos e incertidumbres que la acompañan. A través de las experiencias y los diálogos entre los dos amigos, la película explora cómo la paternidad puede transformar no solo a la persona que la vive, sino también las relaciones que mantiene con su entorno.
Lo interesante es que, aunque la película presenta un enfoque cómico, no deja de tocar temas de madurez, responsabilidad y amistad de forma profunda y respetuosa. El viaje de los protagonistas se convierte en un paralelo a la evolución de la paternidad, donde no solo se exploran las dudas, sino también los momentos de celebración y crecimiento.
La música y el ambiente de los años 80 como un personaje más
El contexto de los años 80 es un elemento clave en Los Aitas. La música, el vestuario y el uso de elementos visuales de la época ayudan a sumergir al espectador en ese periodo, lo que no solo sirve como referencia para los personajes, sino como una especie de «personaje más» que hace que la película sea aún más entrañable. La banda sonora, llena de éxitos de la década, juega un papel fundamental en establecer el tono nostálgico, pero también aporta una dosis de energía y vivacidad a la historia.
Conclusión:
Los Aitas es una película que logra mezclar comedia, nostalgia y reflexión de manera efectiva. La dirección de Borja Cobeaga está llena de momentos divertidos y entrañables, y la química entre Quim Gutiérrez y Juan Diego Botto es uno de los mayores atractivos del filme. A pesar de algunos momentos previsibles y de recurrir a ciertos clichés del género de road movie, la película tiene un encanto genuino que logra conectar emocionalmente con el público.
Es una historia que, a través de la comedia y la amistad, explora la paternidad y el paso del tiempo sin dejar de lado la ligereza y el buen humor. Si bien no es una reinvención del género, Los Aitas es una opción refrescante y emotiva para quienes buscan una película que mezcle risas y sentimientos de manera accesible.
Una comedia entrañable con buenos momentos de humor y una reflexión ligera pero significativa sobre la paternidad. Ideal para quienes disfrutan de las películas con nostalgia de los años 80 y de personajes entrañables que evolucionan a lo largo de un viaje tanto físico como emocional.
Lo Mejor: las interpretaciones masculinas destacando a Quim Gutierrez y Juan Diego Botto, la historia, la fotografía
Lo Peor: bromas sacadas de contexto, algunos personajes no dan la talla
Nota: 6
A continuación os dejamos el tráiler de la pelicula que ya podéis disfrutar desde el viernes en cines