Resumen
Will es una pequeña cabra con grandes sueños que recibe una oportunidad única en la vida para unirse a los profesionales y jugar al rugebol, un deporte de alta intensidad, mixto y de contacto total dominado por los animales más rápidos y feroces del mundo. A los nuevos compañeros de equipo de Will no les entusiasma tener a una cabrita en su plantilla, pero Will está decidido a revolucionar el deporte y demostrar de una vez por todas que «¡los pequeños saben jugar!».
El triple perfecto de Stephen Curry: revoluciona el cine deportivo desde la animación
En un panorama cinematográfico donde la animación ha dejado de ser el «patio de juegos» exclusivo de los niños para convertirse en la vanguardia del arte visual, Sony Pictures Animation vuelve a dar un golpe sobre la mesa con Como Cabras (GOAT). Dirigida por el tándem de Tyree Dillihay y Adam Rosette, la cinta no es solo una fábula deportiva sobre la superación personal; es el campo de pruebas donde el estudio demuestra que hay vida —y mucha alma— más allá de los portales interdimensionales de Miles Morales.
Mientras que estudios como Ufotable han redefinido la épica con Demon Slayer y Disney lucha por recuperar su identidad fotorrealista, Como Cabras abraza el dinamismo del anime y la estética urbana para narrar la odisea de Will. Bajo la producción ejecutiva de Stephen Curry, la película logra algo que parecía imposible: traducir la fluidez técnica de una leyenda del baloncesto al lenguaje de la animación experimental, demostrando que, en el cine actual, lo más importante no es qué historia cuentas, sino con qué audacia visual decides dibujarla.
La Trama: Más que una fábula deportiva
La historia sigue a Will, una pequeña cabra con una determinación inquebrantable que sueña con triunfar en el Roarball (Rugeball), un deporte extremo y vertiginoso practicado en canchas que cambian físicamente durante el juego.
A diferencia de las típicas películas de «animales que hablan», el guion de Aaron Buchsbaum y Teddy Riley utiliza el Rugeball como una analogía directa de la carrera de Stephen Curry (quien produce la cinta). La trama explora cómo un «desvalido» (underdog) puede revolucionar un sistema basado en la fuerza bruta mediante la técnica y la visión de juego. Aunque el arco de superación es previsible, el ritmo es frenético y el humor tiene un toque de «mala leche» que se agradece.

© 2026 Sony Pictures Animation − Todos los derechos reservados.
El fin de la dictadura del fotorrealismo
Para entender por qué «Como Cabras» se siente como una película tan vital, es necesario analizar el momento sísmico que atraviesa la animación. Ya no estamos en la era de la «perfección digital» de Pixar; estamos en la era de la expresión máxima.
Durante dos décadas, la meta de la animación 3D fue la simulación: que el pelo se moviera como pelo real y que el agua fuera indistinguible de la verdadera. Sin embargo, el éxito de Spider-Man: Un nuevo universo (2018) y su secuela Cruzando el multiverso (2023) rompió esa brújula.
Hoy, en 2026, la animación vive un estado de hibridación agresiva. El público ya no busca «realidad», busca estilo. Como Cabras nace en este ecosistema donde el cine de animación occidental finalmente ha perdido el miedo a parecer un dibujo, abrazando técnicas que antes solo veíamos en el anime o en cortometrajes experimentales.
1. El Legado «Spider-Verse»: El multiverso como escuela
Sony Pictures Animation ha establecido lo que muchos críticos llaman el «estilo post-procedural». En lugar de dejar que el software decida cómo se ve una sombra, los animadores de Como Cabras intervienen manualmente cada frame. Se utiliza el frame rate variable (animar «a doses» o «a unos») para dar peso a los golpes en el Rugeball, una técnica que Spider-Verse popularizó y que aquí se lleva al terreno del realismo sucio del deporte callejero.
2. La Invasión del «Ufotable Style» (Demon Slayer)
Es imposible analizar el cine actual sin mencionar el fenómeno de Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba. La animación japonesa ha enseñado a Hollywood que la acción debe ser coreográfica y llena de efectos elementales. En Como Cabras, cuando un personaje realiza un «mate» o un movimiento especial, la pantalla se llena de impact frames (fotogramas de alto contraste en blanco y negro) y líneas de acción vibrantes. Es una traducción directa de la épica del anime al cine comercial americano, elevando un partido de baloncesto a la categoría de batalla existencial.
3. La Animación como «Cultura Pop» (Streetwear y Música)
La animación actual ya no solo bebe del cine, sino de la cultura de las zapatillas (sneakerheads), el graffiti y los videoclips de trap/hip-hop. Como Cabras no se ve como una película de Disney; se ve como una colaboración entre Nike y un estudio de arte urbano. El uso de texturas que imitan el cuero de los balones, el desgaste de las canchas de asfalto y la integración de motion graphics (grafismos que flotan en pantalla con estadísticas de los jugadores) sitúan a la cinta en la vanguardia de lo que el público joven consume en redes sociales y videojuegos.

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Dirección: El binomio entre el «Timing» y la «Épica»
La elección de Tyree Dillihay y Adam Rosette no fue aleatoria. Sony Pictures Animation buscaba replicar el éxito de parejas de directores que provienen de mundos distintos. Mientras Dillihay aporta la escuela de la televisión (Bob’s Burgers), donde la comedia depende del milisegundo exacto y la expresión facial, Rosette trae consigo la escala monumental de la animación de aventuras (The Wild Robot, Kung Fu Panda).
El resultado es una dirección que sabe cuándo ser pequeña y humana, y cuándo transformarse en un espectáculo de dimensiones volcánicas.
Dillihay y Rosette dirigen la película como si estuvieran arbitrando un partido de las finales de la NBA. Los directores permiten que los momentos de duda de Will respiren, utilizando planos cortos y una profundidad de campo muy reducida para aislarlo de su entorno y ver las emociones de los diferentes animales cuando están en la cancha y esos planos demuestran la verdadera belleza de cada animal cada vez que tienen la pelota en sus manos. En las secuencias de Rugeball, la dirección rompe las reglas del eje cinematográfico para generar desorientación y velocidad, obligando al espectador a sentir la misma confusión que los defensores que intentan detener a Will.
Otro de los aspectos importantes de la pelicula es trasmitir la imagen de Stephen Curry ( que además es productor de la pelicula) y mostrar el «genio» deportivo sin usar aburridas líneas de diálogo explicativo. Los directores idearon un lenguaje visual llamado «El Plano del Arquitecto». Cuando Will analiza la cancha, la dirección cambia la paleta de colores a un azul esquemático y el tiempo se ralentiza, permitiéndonos ver las parábolas y ángulos de tiro antes de que ocurran. Esta es una decisión de dirección pura: mostrar el pensamiento a través de la estética y demostrando que Will es un tirador como Stephen Curry y que puede meter cual tiro que se proponga realizar y es como ver a Curry es su versión animal dentro de la pelicula con ese manejo de pelota y esa forma de tirar.
Dillihay y Rosette han logrado que Como Cabras no se sienta como una película de encargo producida por una estrella del deporte. Su dirección ha dotado a la cinta de una identidad visual y emocional que se sostiene por sí sola. Han transformado un guion sencillo de superación en una tesis sobre la geometría, el ritmo y la resiliencia.

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El Corazón tras el Diseño: Los Rostros del Rugeball
En la animación moderna, el diseño de personajes ha dejado de ser una cuestión de «parecer real» para convertirse en una herramienta de narrativa pura. En Como Cabras, los directores Tyree Dillihay y Adam Rosette utilizan la fisonomía animal no como un recurso estético, sino como una metáfora de clase y capacidad.
A diferencia de las producciones de animales antropomórficos convencionales, aquí los personajes están construidos desde la cinética: su forma dicta cómo se mueven en la cancha y qué lugar ocupan en el complejo sistema social de Oakhaven. No estamos ante caricaturas, sino ante atletas cuyas siluetas cuentan su historia antes de que abran la boca y parecen tan reales que el CGI no se nota bajo ningun conceppto
Tenemos a Will (voz de Caleb McLaughlin), es el eje emocional y técnico de la pelicula. Pequeño, ágil y perpetuamente subestimado. Will no posee la fuerza bruta de los leones ni la velocidad punta de los guepardos, pero posee un equilibrio sobrenatural y una visión periférica de 320 grados (un rasgo real de las cabras aprovechado brillantemente). Es el jugador de la inteligencia táctica frente al músculo. Por otro lado, tenemos a Jett ( voz de Gabrielle Union), una pantera negra que no juega al Rugeball por pasión ciega o por herencia, sino por perfeccionismo. Es la capitana del equipo patrocinado por el Consejo de Comisionados y representa la cara «limpia» y comercial del deporte. Por ultimo, si Will es el cerebro y Jett es el estilo y la precisión quirúrgica, pues nos falta el musculo y podríamos llamar villano de la historia con Mane ( voz de Colman Domingo), es un semental negro de proporciones titánicas, cuyo diseño visual está inspirado en la potencia de un quarterback de la NFL mezclada con la elegancia de un pura sangre. Mane es la fuerza que obliga al diamante (Will) a pulirse bajo presión.

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Conclusión: El rugido de la nueva era
«Como Cabras» no es solo una película sobre un animal que quiere jugar al baloncesto; es la confirmación de que Sony Pictures Animation ha encontrado el «Santo Grial» del cine moderno: la capacidad de hibridar el arte callejero, la narrativa del anime y el corazón del cine deportivo clásico.
Mientras que otros estudios parecen atrapados en la nostalgia o en la repetición de fórmulas, los directores Dillihay y Rosette han entregado una obra que respira, suda y vibra al ritmo de 2026. Es una película que entiende que la animación es libertad, y que para contar la historia de un innovador como Stephen Curry, no se podía usar un lenguaje visual convencional. El resultado es una experiencia sensorial que, a pesar de sus pequeñas arrugas narrativas, deja al espectador con la sensación de haber presenciado un evento histórico en la pantalla grande.
Lo Mejor: Innovación Visual, Identidad Propia, El «Factor Curry» con La brillante traducción de la inteligencia táctica del baloncesto al lenguaje visual.
Lo Peor: Algunas inserciones de marcas de Sony resultan algo forzadas en un entorno tan artístico.
Nota: 10
«La grandeza no se mide en centímetros, sino en la capacidad de cambiar las reglas del juego. Y esta película acaba de reescribirlas todas.»
A continuación os dejamos el tráiler de la que creemos que es la mejor pelicula de animación del año y que ya podéis disfrutar en cine desde el viernes


