Resumen
Rescata la figura del gran Elvis Presley, con imágenes de archivo y grabaciones nunca vistas del Rey del rock.
El rugido del Rey en el siglo XXI
Hay figuras que el tiempo agota, y luego está Elvis Presley. Casi medio siglo después de su última actuación, el cine nos recuerda que el trono del Rock & Roll sigue sin heredero. Este viernes llega a las salas ‘EPiC: Elvis Presley in Concert (2025)’, una propuesta que se aleja del documental biográfico tradicional para convertir la sala de cine en un túnel del tiempo hacia Las Vegas de 1970. Tras el éxito de su biopic en 2022, Baz Luhrmann regresa al universo de Graceland, pero esta vez abandona la ficción para dejar que el material de archivo hable por sí solo. ¿Es posible redescubrir a un mito que creemos conocer de memoria? Tras ver esta experiencia inmersiva, la respuesta es un rotundo y eléctrico sí.
El desafío de hacer un documental sobre Elvis Presley en 2025 es evitar la redundancia. Con cientos de libros y películas a sus espaldas, ¿qué queda por decir? Baz Luhrmann responde a esto no con más palabras, sino con una inmersión técnica y emocional que redefine el concepto de «película de concierto».
Elvis en primera persona: La narrativa que rompe el silencio de 50 años
El mayor triunfo de EPiC no reside en sus fuegos artificiales visuales, sino en su revolucionario enfoque narrativo: la eliminación total de los «bustos parlantes». Baz Luhrmann rompe con la estructura tradicional del documental biográfico para ofrecer una experiencia puramente subjetiva.
Gracias al hallazgo de cintas de audio inéditas y descartes de grabaciones personales, la película se construye sobre la voz en off del propio Presley. No escuchamos a historiadores analizando su impacto; escuchamos a Elvis confesando su pánico escénico antes de subir al escenario en Las Vegas o su frustración por los años perdidos en contratos cinematográficos vacíos.
Esta elección narrativa transforma al espectador de un observador pasivo a un confidente. Al sincronizar sus reflexiones más íntimas con primeros planos restaurados, Luhrmann logra una sincronía emocional escalofriante. Vemos al ídolo sudando bajo los focos mientras su voz nos habla de la soledad que sentía en los hoteles. Escuchamos sus bromas internas con la «TCB Band», sus dudas sobre si el público aún lo querría tras su ausencia y su genuina alegría al conectar con la audiencia. Es un Elvis despojado de la caricatura de los años 70, recuperando su dignidad artística a través de sus propias palabras.
Al dejar que Elvis cuente su historia, el documental deja de ser una lección de historia para convertirse en un reencuentro. Es la oportunidad de conocer no al «King of Rock & Roll», sino a Elvis Aaron Presley, el hombre que solo quería ser escuchado.
El arquitecto del mito: Cómo Baz Luhrmann reconstruyó al Rey desde sus cimientos
Si el biopic de 2022 fue la interpretación operística de la leyenda, EPiC (2025) es la respuesta técnica y purista de Baz Luhrmann. El director no solo firma la película, actúa como un arqueólogo que ha pasado dos años excavando en las bóvedas de la historia.
Durante dos años, utilizaron técnicas de lectura labial y análisis de movimiento para sincronizar esas imágenes mudas con grabaciones de audio de mesa de mezclas y archivos de fans. El resultado es que vemos interpretaciones de canciones que nunca antes habían sido vistas con su sonido real.
Si la imagen de EPiC nos devuelve la figura del Rey, el diseño sonoro nos devuelve su presencia física. Baz Luhrmann no se ha limitado a limpiar grabaciones viejas; ha reconstruido el ecosistema acústico del International Hotel de 1970 con una precisión quirúrgica. Luhrmann utiliza estos audios para dictar el ritmo de la película. Cuando Elvis está ansioso, el montaje se acelera; cuando reflexiona sobre el gospel o sus raíces, la imagen se detiene y respira. Es una biografía contada desde el interior de la mente del artista, no desde los archivos de una hemeroteca.
El trabajo de Baz Luhrmann en EPiC demuestra que es el único director actual capaz de entender a Elvis no como un producto, sino como una fuerza de la naturaleza. Su proceso de creación ha sido una labor de amor y precisión que redefine lo que significa hacer un documental musical en la era digital.

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El regreso definitivo al trono
EPiC: Elvis Presley in Concert (2025) no es un ejercicio de nostalgia; es un acto de justicia poética. Baz Luhrmann ha conseguido lo que parecía imposible: despojar a Elvis de la caricatura, de los imitadores y del polvo del tiempo para devolvernos al artista puro en su momento de mayor gloria.
La película funciona como una cápsula del tiempo que no solo muestra cómo era Elvis, sino cómo se sentía ser su contemporáneo. Es una obra que entiende que el legado de Presley no reside en sus récords de ventas, sino en esa electricidad inexplicable que ocurría cuando se encendían los focos.
Es una cita obligatoria porque nos recuerda que, antes de ser un icono en una camiseta o un imán de nevera, Elvis era una fuerza de la naturaleza capaz de detener el mundo con un movimiento de cadera o una nota sostenida. En 2025, el Rey no ha vuelto; simplemente nos ha recordado que nunca se fue.
Lo Mejor: La honestidad de la narrativa en primera persona, el montaje de Baz Luhrmann, el sonido
Lo Peor: Su ritmo frenético puede dejarte exhausto (aunque quizá esa sea la intención).
Nota: 9’5, podríamos decir que es la pelicula documental del año sobre uno de los iconos musicales mas potentes de la musica
A continuación os dejamos el tráiler de la pelicula y que el consejo que os damos es «No la veas en televisión. Esta es una película que exige la pantalla más grande y el sistema de sonido más potente que puedas encontrar».


