Resumen
En mayo de 2020, la disputa entre el sheriff de un pequeño pueblo y su alcalde prende un auténtico polvorín al enfrentar a los vecinos de Eddington, Nuevo México.
Metáfora y critica a una de las épocas mas oscuras de EE.UU
El cuarto largometraje de Ari Aster adopta la forma del clásico enfrentamiento entre dos fuerzas opuestas que luchan por el futuro de Eddington, Nuevo México (2.345 habitantes), mientras las crecientes conspiraciones y disputas sacan de quicio a unos ciudadanos llevados al límite. Donde la pandemia del COVID-19, el Black Lives Matter, la opinión publica y las tensiones políticas convierten Eddington en un coctel explosivo de varios géneros que pueden llegar a sacarte de la historia con la dualidad de los diferentes personajes de la historia.
Trama y Contexto
«Eddington» se presenta como un western contemporáneo, un género con el que Ari Aster se aventura por primera vez. La película está ambientada en un pequeño pueblo de Nuevo México durante el convulso verano de 2020. La premisa se centra en un enfrentamiento entre el sheriff del pueblo (Joaquin Phoenix) y el alcalde (Pedro Pascal), una disputa personal y política que se convierte en un polvorín, desatando el caos entre los vecinos. La historia, que comienza con la llegada de una pareja en luna de miel, se transforma rápidamente en un retrato de la locura colectiva y el absurdo.
El contexto histórico de la pandemia de COVID-19 no es un mero telón de fondo, sino un catalizador. La cuarentena, la tensión social y la paranoia son elementos clave que elevan el conflicto a un nivel casi surrealista. Aster utiliza esta época de incertidumbre y polarización para explorar las fracturas de la sociedad, utilizando el género del western como un vehículo para hablar de un presente disfuncional. Pero también como las redes sociales o las fakenews hacen que nuestro subconsciente se crea cosas que no son por culpa de los libertarios o los conspiranoicos que nos hacen ver una realidad que nos manipula creando tensiones que hicieron de EE.UU tuviera una de las épocas mas oscuras de su historia llena de tensiones tanto en lo político como en lo social.
Crítica social
Ari Aster disecciona, con su habitual crudeza, la psicosis social que persistió en el cuerpo político de Norteamérica. A través de la desintegración de la comunidad de Eddington, el director refleja las divisiones y la anarquía que se gestaron en un momento de crisis. La película critica la violencia inherente, la falsa moralidad y la hipocresía que afloran cuando las estructuras sociales se debilitan.
El enfrentamiento entre el sheriff y el alcalde simboliza el choque de dos visiones opuestas del «sueño americano», una disputa que arrastra a todos los ciudadanos a un conflicto sin sentido. Aster, con un humor negro muy particular, se ríe de esta realidad deformada, mostrando cómo la paranoia y las conspiraciones pueden llevar a una comunidad al límite.

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Dirección
Las películas anteriores de Ari Aster trataban de sectas y creencias, pero EDDINGTON no tiene nada que ver con sus predecesoras porque explora la mentalidad del culto desde una perspectiva más amplia: cómo se cuelan e infectan a los verdaderos creyentes los sistemas de creencias y la ortodoxia. Sus trabajos anteriores también examinaban el trauma y cómo pasa de un miembro a otro de una familia. Todo esto confluye en EDDINGTON.
La dirección de Ari Aster en «Eddington» es, como se esperaba, uno de los puntos más debatidos. Algunos críticos la califican de satírica y brutal, mientras que otros la ven como una propuesta irregular. Aster mantiene su estilo característico, creando una atmósfera densa y opresiva que, aunque se aleja del terror puro de sus primeras obras, genera una incomodidad constante. El director se aleja de la catarsis para diagnosticar una «psicosis persistente del alma», utilizando un lenguaje cinematográfico que, aunque potente, puede volverse autoindulgente en algunas escenas.
La película se siente como un western deconstruido, donde el arquetípico héroe (el sheriff) se convierte en un personaje alienado y peligroso. El uso de la música, como el anticlimático final con la canción «Firework» de Katy Perry, subraya la naturaleza absurda y caótica de la historia, una burla al dramatismo del género.
En aquel momento, los estadounidenses estaban conectados la mayoría del tiempo, involucrándose en el mundo mediante un flujo constante de noticias, experiencias personales, teorías conspirativas e informaciones falsas que rebotaban por Internet mientras aumentaba el Covid y cobraba fuerzas el movimiento Black Lives Matter. Ari Aster vio algo en el papel de la tecnología a la hora de manipularnos y dividirnos. “EDDINGTON es un wéstern, pero las armas son teléfonos”, dice.
Y continúa: “Creo que se trata de lo que significa ser un individuo en este mundo extraño. Las ideas individualistas aparecidas después de los años sesenta se han distorsionado de una forma absurda en las mentes de las personas. Estaban esperando un sistema de retroalimentación como este para empezar a mandarse contenidos cuyas raíces salen de la historia de Estados Unidos. En cierto modo, la película habla de la historia estadounidense y de cómo vive en la cabeza de la gente. Este potente sistema de retroalimentación nos ha llevado a un estado de tal intensidad que ahora todos nos pegamos. Quería soltar estas partículas de radicales libres en este pueblecito porque cuando colisionan en el vacío, entra en juego una curiosa y aterradora lógica desconocida.
Asemejó este nuevo ecosistema informativo al Lejano Oeste, lo que hace aún más adecuado el género que escogió. Se trataba de una especie de realidad, donde cada uno intenta seguir el camino correcto, y de contar una historia acerca de cómo es el mundo realmente.
Interpretaciones
“Muchos personajes tienen ideas políticas de lo más diversas, algo habitual en personas aisladas”, explica Ari Aster. Mi intención era crear una especie de epopeya americana con arquetipos puestos al día. También me pareció importante que nunca se juzgara a los personajes, que se entendieran sus temores. Son personas normales con sus defectos, y están convencidas de que defienden lo correcto. Lo que sienten no está equivocado, pero lo comunican mal, de una forma extraña, distorsionada, que da miedo. Hay profundas desigualdades estructurales que existen desde siempre y que siguen ahí. Es un problema grave, y muchas de las conspiraciones de la derecha han escarbado en las teorías conspirativas de los años sesenta y setenta, pero las personas que se las creen no se equivocan y no están locas. Sencillamente, el sistema las ha llevado al límite y se sienten perseguidas.
La voz cantante de la historia es Joaquin Phoenix como el sheriff Joe Cross, encarna la alienación y la paranoia en su retrato del sheriff, un hombre que se cree un héroe a lo Gary Cooper, pero que resulta ser tan peligroso como un «mono con un par de pistolas. Un personaje con una dualidad a los Jekyll y Mr. Hyde que es capaz de ser una persona venebolente y luchador de la justicia, pero tambien una persona que como lo cabrees puede sacar toda su rabia a relucir. Por otro lado, tenemos a Pedro Pascal como el alcalde Ted Garcia un adinerado padre soltero que tiene a su cargo a su hijo adolescente Eric, cuando la película arranca durante los primeros meses de la pandemia, se prepara para presentarse a la reelección, decidido a llevar a Eddington al futuro.
También tenemos a Emma Stone da vida a Louise, la apesadumbrada esposa del sheriff Joe, cuya difícil infancia la ha llevado a dedicarse a hacer muñecas y a seguir las teorías conspirativas en Internet mientras intenta superar sus problemas. En cambio, Vernon Jefferson (Austin Butler), el líder de una secta con seguidores en Internet que afirma haber sido víctima de tráfico de sexo y ofrece consuelo a sus acólitos. Louise, con el pasado que ha vivido, se queda embelesada ante alguien capaz de hablar abiertamente de los traumas que vivió. Ari Aster describe a Vernon como “un flautista de Hamelín”.

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Conclusión
«Eddington» es una obra de autor que, aunque no es apta para todos los públicos, consolida a Ari Aster como uno de los cineastas más relevantes y audaces de su generación. Es una película que no teme mostrar lo más feo de la sociedad, un espejo roto que refleja la locura de un mundo post-pandémico. A pesar de sus posibles defectos, es una obra fascinante, brutal y, en muchos momentos, brillante.
Lo Mejor: una satira feroz y valiente con una mirada cruda y sin concesiones, el talento interpretativo de Joaquin Phoenix y Pedro Pascal y la dirección y audacia de Ari Aster
Lo Peor: Irregularidad y falta de compromiso afectivo hacia algunos personajes de la pelicula, Narrativa excesivamente larga y autoindulgente que puede hacerse un poco larga para algunos espectadores.
Nota: 7
A continuación os dejamos el tráiler de la pelicula que llega hoy a los cines


