Resumen
En este claustrofóbico thriller, un piloto (Mark Wahlberg) transporta en su avioneta a una teniente general (Michelle Dockery) que custodia a un testigo (Topher Grace) que va a testificar en un juicio contra la mafia. A medida que atraviesan las montañas de Alaska, las tensiones se disparan, ya que no todo el mundo a bordo es quien parece ser. Y a 3.000 metros de altura no hay escapatoria posible.
TENSIÓN CLAUSTROFÓBICA DONDE NINGUNO SE PODRÁ FIAR DE NADIE
Autor – Santiago Gómez Chacón.
El cubo (1997), Saw (2004) o Perfectos desconocidos (2016) son ejemplos de lo que se conoce a veces como “bottle movies” (“películas botella”), es decir, largometrajes que cuentan con localización única con la intención de encapsularte como espectador en una trama asfixiante. El aclamado director Mel Gibson se inclina por la realización de un thriller de acción donde un sólo escenario y exclusivamente tres personajes en pantalla serán suficientes para mantenernos en tensión durante todo el film.
LA TRAMA
Le encomiendan a la teniente Harris el complejo caso de aprisionar a uno de los criminales más difíciles de atrapar del país. A priori, la captura de uno de los colaboradores a distancia del delincuente parece resolver en gran medida la operación de la policía estadounidense. Sin embargo, aún quedará el momento en el que el informante tenga que testificar, un trayecto hacia el lugar del juicio que será recordado por la infernal ruta aérea en que termina convirtiéndose. La teniente y el valioso testigo se montarán en una avioneta capitaneada por un peculiar piloto donde no será más que el comienzo de una cadena de violencia, tensión e incertidumbre que irá escalando más y más conforme avance el largometraje. Se generará un gran clima de desconfianza entre los tres pasajeros donde ninguno podrá fiarse de nadie, un cóctel perfecto para un viaje de lo más agitado e imprevisible posible.
DIRECCIÓN Y ESTILO VISUAL
La cinta cuenta con el multigalardonado Mel Gibson al mando de este proyecto que, aun contando con bajo presupuesto, sabe exprimir todo el jugo a este relato de hora y media en avioneta. El director aprovecha ese hermético escenario para reforzar el sentimiento de aprisionamiento en una misión donde el peligro está continuamente en el aire sin escapatoria alguna. Además, el cineasta dispone de diversos recursos con los que juguetea y explora ampliando los mecanismos que acrecientan la acción de la trama y personajes.
Mel Gibson no sólo entiende cómo dosificar al máximo esa espiral de violencia que se sucede sino que detrás de esto, nos sabe esconder también una incógnita que el espectador irá desenmarañando poco a poco, responsable de todos los infortunios que orbitan entorno a esta operación. La puesta en escena, sin grandes alardes de originalidad, sí que logra transmitir esa atmósfera cargada de inquietud, angustia y palpitante actividad sin descanso alguno. El ambiente montañoso y cerca de la nubes empañará la cinta con tonos blanquecinos y grisáceos sobre la que asentará esa idea de aislamiento y perdición que le perseguirá a nuestra protagonista Harris.
ACTUACIÓN
Las interpretaciones de los personajes se colocan a la altura que merecen, reproduciendo esas sinergias que permiten que afloren la tensión en todo momento. Con tan sólo tres personajes y un espacio, todo el peso dramático de la película recae en gran medida en la puesta en escena de estos actores. La verosimilitud de las interacciones que ocurren entre los choques de desconfianza de cada uno de ellos nos logra introducir de lleno en el clima inquietante de este thriller de acción.
Por un lado, la teniente encarnada por Michelle Dockery será la que nos transmita, con gran talento, esa frustración por sobrellevar sobre sus hombros la realización de una operación que parece abocada al fracaso. Por otro lado, Mark Wahlberg en la piel del piloto y Tropher Grace como el testigo funcionarán ambos como el contrapunto que parezca desestabilizar continuamente los planes de la protagonista. Además, el actor Grace también lucirá extraordinariamente bien como alivio cómico, pequeños pero agradecidos descansos en este mar de calamidades y atmósfera asfixiante.
TEMÁTICA Y SUBTEXTO
La película de “Amenaza en el aire” no pretende ahondar en muchas capas de reflexión o profundos alegatos a favor de temas significativos. La intención de la película se centra práctica y exclusivamente en el entretenimiento del espectador. Quizá podemos resaltar como tema principal el asunto de la confianza que es origen y consecuencia de todos los infortunios que acarrea la realización de la operación en la avioneta. Incluso la confianza no sólo desde el punto de vista de la ausencia de la misma sino también desde el positivismo de darle segundas oportunidades a aquellos sobre los que prejuzgamos como enemigos perpetuos.
CONCLUSIÓN
“Amenaza en el aire” termina siendo una película muy entretenida que con mucha acción y suspense nos logra introducir en la inquietante trama que envuelve a esta pequeña avioneta. Tres personajes serán suficientes para hacernos vibrar en nuestro así como si estuviéramos sufriendo las turbulencias de ese agitado trayecto aéreo que nos presenta Mel Gibson.
Lo mejor: Las sinergias que se producen entre los personajes dentro de la avioneta.
Lo peor: La simpleza de la narrativa que maneja el largometraje en su conjunto.
Nota: 6
A continuación os dejamos el tráiler de la pelicula que llega este viernes a los cines