Una disección necesaria de la cultura del odio en el Condeduque.

En un mundo saturado de ruido digital y polarización, Matías Umpierrez nos propone hacer una pausa —o quizás, paradójicamente, pulsar el botón de PLAY—. Su más reciente pieza, que acaba de ver la luz en el Condeduque de Madrid, es mucho más que una obra de teatro: es una instalación viva, un «circo del abuso» y un archivo del desgarro humano. Bajo el lema de su temporada, Salvar a la tierra del espanto, Umpierrez se presenta como único intérprete para activar una constelación de historias que nos confrontan con nuestra propia capacidad de exclusión. Una experiencia sensorial y política que promete no dejar a nadie indiferente.

Recuerda que PLAY es el estreno mundial del artista transdisciplinar Matías Umpierrez en el Centro de Cultura Contemporánea Condeduque (Madrid), del 22 al 31 de enero de 2026. Se presenta como un «atlas del odio» y es una pieza que mezcla performance, instalación y conferencia y bajo el lema que articula la programación: “Salvar a la tierra del espanto”.

EL ODIO COMO MATERIA ESCÉNICA

El odio está hoy en el centro de la agenda pública: atraviesa la política, las redes sociales y la vida cotidiana. Ahora llega a escena como un acontecimiento artístico que nos confronta con una de las cuestiones más urgentes de nuestro tiempo: la pulsión de desear el mal a quienes no comprendemos o no reconocemos como parte de nuestra comunidad.

En PLAY, Umpierrez es el único intérprete en escena. A través de su presencia, va hilando historias que revelan distintas formas de incitar el odio o provocar su liberación a lo largo de la historia: desde la caza mitológica de unicornios o la matanza masiva de gatos en la Francia del siglo XVIII, el caso reciente de un adolescente cuya relación con un chatbot de inteligencia artificial terminó en suicidio.

Una escenografía basada en proyecciones, paisajes sonoros, discursos políticos y conversaciones telefónicas, en la que se usan dispositivos analógicos (radios, tocadiscos, teléfonos de línea, contestadoras automáticas) para crear paisajes sonoros y ficciones y también digitales,  que también reproducen miedos colectivos y utopías. El resultado es una conferencia-performance concebida como instalación, presentada como el desmontaje de la sociedad teatral en que vivimos, que muestra cómo el odio atraviesa siglos, culturas y tecnologías.

Umpierrez interpela directamente al público: ¿Cómo ejercitar el sentido crítico frente a la sobreinformación que moldea nuestra visión del mundo y alimenta los discursos de odio? En PLAY, esa pregunta se formula a través de la historia y de la ficción.

SINOPSIS

PLAY (del inglés play: reproducir audio/vídeo, juego, jugar, obra de teatro, interpretar, tocar música, acción, simulación) es una investigación escénica, interpretada por Matías Umpierrez, sobre los discursos de odio, los modos de habitar el poder y el infierno y el paraíso de la conciencia.

La obra se pregunta acerca de la dificultad de reconocer a quien vive a nuestro lado en un mundo que arde por el calor de la selva y se inunda por los remolinos del viento. Una orquesta de voces, amplificada por antiguos radiograbadores, ensaya modos de supervivencia mientras un ejército de marionetas se pierde en el archipiélago de la vanidad.

PLAY es una conferencia-performance.
Una instalación.
El desmontaje de la obra teatral de la sociedad en que vivimos.

Diapositivas. Casetes. Esculturas. Radios. Teléfonos.Personas.
Rizoma de historias
Circo del abuso.
Un atlas del resentimiento.
El desgarro de un archivo sobre el odio. 

PLAY Matias Umpierrez PH Dominik Valvo 4

Matías Umpierrez sobre PLAY

¿Es Play el primer código común en un universo donde el ciborg une lo humano y lo tecnológico? Play se implantó sin traducción en dispositivos electrónicos a nivel mundial y, desde los años sesenta, las historias humanas comenzaron a reproducirse electrónicamente bajo ese comando. Play, herramienta de un sistema que domina. El inglés como idioma del inconsciente social. Play para activar discursos, para jugar, para interpretar, para tocar, para accionar, para simular. Play como obra de teatro.

En PLAY hemos pensado cómo performear archivos a partir de una investigación sobre el odio en la ficción de la vida: mitologías, discursos, historias, obras, fantasmas; el diablo.

Decidimos desgarrar este archivo inquieto, obligándolo a performear aquello que no puede sistematizar: fallas, restos, silencios, disidencias que no se integran y que prefieren definirse desde el desprendimiento.

Por eso PLAY funciona como un décollage de imágenes populares, donde dialogamos con géneros históricamente considerados marginales —como el esperpento, el teatro de variedades o incluso la conferencia entendida en términos no académicos—, haciendo visible el laberinto del tiempo y la imposibilidad de catalogar o entender la subjetividad del mundo, como una forma de cuestionar la estabilidad y el poder.