Resumen
La historia de Ares, un programa muy sofisticado que se envía desde el mundo digital al mundo real en una misión peligrosa y que va a representar el primer encuentro de la humanidad con seres creados por la IA.
La estética es fiel a la saga pero con una renovación impresionante
«TRON: Ares» es la esperada tercera incursión de Disney en el ciberespacio, una franquicia venerada por su impacto estético y sonoro en la historia de la ciencia ficción. Dirigida por Joachim Rønning y protagonizada por Jared Leto, esta película no busca simplemente replicar la inmersión digital de sus predecesoras, sino invertir la fórmula: el Grid invade nuestra realidad. Estrenada el 10 de octubre, Ares llega en un momento de efervescencia sobre la Inteligencia Artificial, prometiendo expandir la mitología mientras reflexiona sobre nuestro futuro tecnológico.
El filme se presenta como un colosal espectáculo visual, un lienzo en movimiento dominado por los neones y los ritmos industriales. La verdadera pregunta es si, bajo la capa de un diseño de producción deslumbrante y una banda sonora atronadora, TRON: Ares logra encontrar el código fuente de una narrativa memorable, o si se queda únicamente como una deslumbrante pero hueca actualización de un sistema operativo clásico.
Contexto y Elementos de la Saga
La película se sitúa años después de TRON: Legacy (2010), y abandona el tono de búsqueda paternal para centrarse en temas de plena actualidad: la Inteligencia Artificial (IA), el control corporativo de la tecnología (a través de la compañía Dillinger Systems), y la amenaza de una conciencia digital autónoma.
El gran giro argumental es el cambio de escenario: mientras las dos primeras películas se enfocaban en la inmersión humana en La Red (The Grid), Ares invierte la premisa. Ahora, el Programa del título es enviado a nuestro mundo, marcando el «primer encuentro de la humanidad con seres de inteligencia artificial». Este cambio es audaz y le da a la película su propia identidad dentro de la saga, aunque diluye parte de la magia y la inmersión del ciberespacio.
Elementos de la Saga: Motos de Luz: Regresan más letales que nunca, con secuencias de acción trepidantes que por primera vez irrumpen en el mundo real. Estética Neón/Negro: Se mantiene la paleta visual, pero se introduce el rojo para Ares y su facción, dotando al espectáculo de un contraste más agresivo y corporativo. Cameos: El regreso de algunos personajes (notablemente el de Jeff Bridges) funciona como un guiño nostálgico, aunque algunos se sienten más como un requisito argumental que como una necesidad narrativa orgánica.

© 2025 Walt Disney Pictures − Todos los derechos reservados.
Trama y Desarrollo
La historia sigue a Ares (Jared Leto), un Programa altamente sofisticado con la capacidad de auto-evolucionar, enviado a la Tierra por una peligrosa misión relacionada con el control del Grid y la tecnología de energía limpia. En el mundo real, se vincula a Eve Kim (Greta Lee), la brillante programadora que creó la pasarela entre ambos mundos.
El guion, firmado por Jesse Wigutow, es funcional pero a menudo plano. Cae en el arquetipo conocido de la IA/robot que aprende a ser humano a través del contacto con el mundo real, un subgénero que exige más sutileza de la que se ofrece aquí. El conflicto corporativo entre los Dillinger añade una capa de thriller de espionaje tecnológico, pero sus villanos resultan ser clichés de ejecutivos tecnológicos, eclipsados por el espectáculo visual. La narrativa, en ciertos tramos, parece limitarse a ser un vehículo para la próxima gran secuencia de acción.
Dirección y Aspectos Técnicos
El director Joachim Rønning (Maléfica: Maestra del Mal) maneja el espectáculo con solvencia. Su principal logro es la fusión entre la acción real y el mundo virtual. Las escenas donde los elementos del Grid (motos, Reconocedores) irrumpen en las ciudades humanas son impactantes y están muy bien logradas, justificando la experiencia de ver la película en la pantalla más grande posible. La Fotografía (Jeff Cronenweth), es espectacular. El uso del contraste negro/rojo/neón es una delicia visual que, para muchos, supera a la de Legacy en cuanto a estilo puro. Los efectos especiales son de primer nivel, haciendo que el mundo digital se sienta «tangible». Otro de los aspectos tecnicos a destacar es su BSO porque la música en TRON es tan importante como la luz. En Tron: Ares, el listón dejado por Daft Punk en Legacy era altísimo. Trent Reznor y Atticus Ross (Nine Inch Nails): La elección de NIN fue un acierto. Su BSO es una bestia industrial, fría y visceral. A diferencia del pulso más electrónico y épico de Daft Punk, la música de Reznor y Ross es más oscura, cargada de glitch y texturas de rock industrial. Aunque quizás carece del factor «hit» de su predecesora, funciona perfectamente para reflejar el tono caótico y distópico de esta nueva Red.

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Interpretaciones
El universo TRON siempre ha exigido un equilibrio delicado en sus interpretaciones: los actores deben fusionar la frialdad inherente del código digital con la calidez de la emoción humana. En TRON: Ares, este desafío se intensifica al obligar a los Programas a operar en el mundo real, enfrentando a sus actores a la tarea de humanizar lo artificial y viceversa.
El reparto está encabezado por Jared Leto como Ares, el Programa epónimo, cuya actuación debe trazar la sutil curva de aprendizaje de una IA. Junto a él, Greta Lee actúa como el ancla emocional humana, mientras que figuras como Evan Peters y Gillian Anderson dan vida al laberinto corporativo. Analizar el elenco de Ares es evaluar hasta qué punto el drama actoral logra trascender la espectacularidad visual y evitar que los personajes se conviertan en meros avatares al servicio del diseño de producción.
Jared Leto (Ares): Ofrece una interpretación controlada y fría, muy adecuada para un Programa. Consigue que Ares sea la figura más carismática, a pesar de la frialdad inherente del personaje. Su actuación es un estudio de la calma antes de la tormenta. Su actuación se centra en las miradas directas y la quietud, transmitiendo la incomprensión de las emociones humanas. Es la figura más magnética visualmente. despues tenemos a Greta Lee (Eve Kim): Cumple con su papel de protagonista humana y programadora brillante, ser el ancla emocional de la película, la «usuaria» que debe guiar a Ares y, al mismo tiempo, cargar con su propio drama y las consecuencias de haber abierto la puerta entre mundos. Aporta una credibilidad y una energía muy necesarias a las escenas del mundo real. Interpreta a la brillantez tecnológica con un toque de vulnerabilidad. el villano de la cinta Evan Peters (Julian Dillinger) en su papel como el ejecutivo tecnológico se siente forzado y, encarna el lado más oscuro y codicioso de la tecnología corporativa, un legado directo del villano original (Dillinger) pero adaptado a la era del tech-bro y las startups militares.
Luego por otro lado tenemos a otros personajes mas secundarios que aportan su granito de arena comoJodie Turner-Smith (Athena), como aliada clave de Ares, aporta una frialdad y una presencia física interesantes, especialmente en las secuencias digitales, pero su desarrollo se limita en gran medida a su función de apoyo. Tambien tenemos a Gillian Anderson (Elisabeth Dillinger), su presencia es una sorpresa agradable, pero su papel es menor y desaprovechado. Su personaje, envuelto en el drama corporativo, es más un elemento del thriller que del drama de ciencia ficción, y su talento queda infrautilizado. Y por ultimo y no mas importante a Jeff Bridges (Kevin Flynn), cuyo Su regreso es un homenaje emotivo que conecta la película con el alma filosófica de la saga. Si bien su aparición es limitada, aporta la necesaria sabiduría y resonancia temática a la cinta.
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© 2025 Walt Disney Pictures − Todos los derechos reservados.
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Conclusión
TRON: Ares es una película que te invita a sumergirte en una experiencia puramente sensorial. Es una bomba visual y sonora que encuentra su victoria en el diseño de producción, la fotografía y una banda sonora atronadora. Sin embargo, su ambición estética choca con un guion predecible que recicla tropos de la IA y que no profundiza lo suficiente en los interesantes temas que plantea. Es la película perfecta para un espectáculo de cine, pero no para un drama de ciencia ficción memorable.
Lo Mejor: La estética renovada (el rojo es brillante), el diseño de sonido, y la espectacular BSO de NIN. Las secuencias de acción real/virtual.
Lo Peor: Un guion que se siente plano y plagado de clichés. El desaprovechamiento de un reparto de lujo. Un arranque de pelicula que le cuesta
Nota: 7
A continuación dejamos el tráiler de la pelicula que ya podéis ver en cines desde el pasado 10 de Octubre


